Las sesiones de fotos de familia en Sevilla tienen una época que claramente las favorece por encima de las demás: el otoño. No es una cuestión de estética ni de tendencia, es pura física. La luz cambia, la temperatura baja y la ciudad se transforma en un escenario que en verano no existe. Si estáis pensando en hacer una sesión familiar y todavía no habéis reservado, este post es para vosotros.

El verano sevillano tiene mucho carácter, pero no es el momento más amable para hacer fotos con niños. El calor aplasta, la luz de mediodía crea sombras duras y los más pequeños se agotan antes de que hayamos hecho ni diez fotos. El otoño lo cambia todo: temperaturas que permiten pasear sin agobio, luz dorada que llega de lado y favorece cualquier cara, y parques que en verano estaban casi vacíos ahora se llenan de color.
El Parque de María Luisa, los jardines del Alcázar o el Parque de los Príncipes tienen en octubre una luz filtrada entre hojas que no se puede imitar en estudio. Esa calidez es natural, no editada. Y las fotos que salen de ahí tienen algo que las del resto del año no tienen.
En otoño las familias pueden ir con jerseys, abrigos ligeros o capas de ropa que en verano serían impensables. Y eso, que parece un detalle, cambia mucho el resultado visual. Los tonos ocres, verdes y burdeos de la ropa de temporada encajan perfectamente con los colores del entorno. La sesión queda como un conjunto, no como un collage.
Si no tenéis claro qué poneros, escribidnos antes. Os damos algunas orientaciones básicas que hacen una diferencia enorme sin que tengáis que comprar nada especial.



Quedamos normalmente una hora antes de que se ponga el sol. Eso nos da entre 45 minutos y una hora de luz óptima, que es más que suficiente si la sesión está bien planificada. Empezamos con las fotos de grupo cuando todos están frescos y con ganas, y luego vamos soltando la sesión: dejamos que los niños corran, que los padres se sienten, que la abuela coja al bebé sin que nadie se lo pida.
Las mejores fotos de familia casi nunca vienen de las poses. Vienen del momento en que el padre levanta al niño y los dos se ríen, o de cuando la hermana mayor lleva de la mano a la pequeña y mira hacia otro lado. Esos instantes no se fabrican, pero sí se pueden esperar. Y nosotros sabemos esperar.

Octubre y noviembre se llenan rápido. Los fines de semana en particular vuelan, pero entre semana por las tardes también tenemos huecos y la ciudad está más tranquila. Si estáis pensando en hacer la sesión este otoño, no lo dejéis para última hora.
Escribidnos y miramos fechas juntos. Si tenéis dudas sobre qué ponerse, dónde hacerla o cómo preparar a los niños, preguntad sin problema. Llevamos años haciendo sesiones familiares y hemos visto de todo: bebés dormidos, niños en plena rabieta y perros que se escapan. Sabemos improvisar.



